Cómo superar una ola de impulso sin ceder
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Cuando aparezca el impulso, pon un temporizador de tres minutos y nómbralo sin luchar: «Es una ola de impulso, no una instrucción». Apoya los pies en el suelo. Observa dónde lo sientes en el cuerpo — quizá la garganta, el estómago o las manos — y describe mentalmente su forma, temperatura y movimiento. Respira con calma sin intentar que la sensación desaparezca.
Cada treinta segundos, comprueba si la sensación cambia de lugar, intensidad o cualidad. Imagina que observas una ola que crece, rompe y baja a su ritmo. Cuando el pensamiento diga «tengo que hacerlo ahora», añade: «Estoy teniendo el pensamiento de que tengo que hacerlo». Al terminar, retrasa la decisión otros diez minutos y cambia de entorno inmediatamente.
Ve a un lugar sin acceso a la sustancia o conducta, bebe agua y contacta con una persona elegida de antemano: «Tengo un impulso fuerte; quédate conmigo diez minutos». Repite intervalos cortos en vez de prometerte un día entero. Si existe riesgo de sobredosis, abstinencia grave u otro peligro inmediato, busca ayuda médica o de emergencias urgentemente.
