Cómo calmar los nervios momentos antes de competir
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Justo antes de empezar, no intentes expulsar la tensión. Ponle un nombre breve: «Esto es activación porque me importa». Después, apoya bien ambos pies y completa cinco ciclos de respiración tranquila: inspira por la nariz contando hasta cuatro y espira contando hasta seis. No fuerces una inhalación enorme; importa más que la espiración sea suave y un poco más larga.
A continuación, atiende a tres señales concretas: un sonido, un punto donde tu cuerpo toca la ropa o el equipo y algo que puedas ver. Este breve anclaje devuelve la atención desde la predicción del resultado hasta el presente. Si tu mente salta a un error o a un rival, dite: «Estoy teniendo un pensamiento sobre el resultado», y vuelve al punto elegido.
Termina con una frase centrada en la tarea, como «Los primeros diez segundos, con calma» o «Ritmo y respiración». Repítela una vez, afloja la mandíbula y haz el primer movimiento conocido de tu rutina de salida. El objetivo no es una calma perfecta, sino dirigir la activación hacia la siguiente acción útil.
